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Limpieza con ozono

Limpieza y desinfección con ozono

Emplear ozono reduce los costes en recursos que las medidas anti Covid-19 nos han obligado a tomar en todos los ámbitos de nuestras vidas.

Qué es el ozono

El ozono es un compuesto gaseoso que posee una tonalidad azul. Se encuentra en el aire, cerca de la superficie de la tierra, en muy pequeñas cantidades. 

El ozono (O3) es una molécula formada por tres átomos de oxígeno. Es una forma alotrópica del oxígeno (O2). Es el resultado de la reordenación de los átomos de oxígeno cuando las moléculas son sometidas a una descarga eléctrica. Por tanto, es la forma más activa del oxígeno. El ozono (O3), se caracteriza por ser inestable, y al cabo de un tiempo se vuelve a convertir en oxígeno (O2).

El ozono cuando mejor funciona es con aire y agua fríos. De forma natural, a partir de los 40º C podríamos decir que empieza a descomponerse a mayor velocidad.

Cómo se genera el ozono O3

La ozonización es cualquier procedimiento en el que se utilice ozono. Los principales usos del ozono son para la desinfección y desodorización del ambiente y para el tratamiento y potabilización de las aguas. Gracias al uso del ozono conseguimos eliminar los microorganismos patógenos y los malos olores.

Los generadores de Ozono son aparatos que plagian los fenómenos físicos que se generan durante las tormentas y por esa razón, podemos identificar el olor del Ozono con el de la atmósfera tras una tormenta.

Como producto residual permanecerá solamente la molécula de oxígeno pura y estable. Su gran inestabilidad y poca duración no le permite ser almacenado, debiendo generarse in situ para ser usado de inmediato.

Propiedades del Ozono O3
El ozono se caracteriza por ser altamente oxidante, por lo que es idóneo para desinfectar, purificar y eliminar microorganismos patógenos como virus, bacterias, hongos, moho, esporas…

En dosis controladas, es positivo para el ser humano y no produce residuos contaminantes, ya que su residuo es la molécula de oxígeno (O2). Se puede afirmar que el uso del Ozono es uno de los métodos más efectivos para conseguir los más altos niveles de desinfección, siendo del orden de 300 a 3.000 veces más efectivo que el cloro. De este modo, se consigue destruir microorganismos que el cloro no elimina y además, lo realiza en periodos de exposición muy reducidos.

A diferencia de otros desinfectantes, el ozono no deja residuos químicos.

Aplicaciones del Ozono O– El ozono se caracteriza por ser desodorizante y biocida

PROPIEDAD DESODORIZANTE

El ozono también elimina los malos olores (procedentes de sustancias orgánicas) actuando sobre la causa que los provoca (oxidación materia orgánica), y sin añadir ningún otro olor para intentar encubrirlo, como hacen los ambientadores.

Este tratamiento es muy útil en espacios cerrados donde no se suele renovar el aire constantemente. En este tipo de espacios, y además si hay una gran afluencia de gente, se generan olores desagradables (tabaco, comida, humedad, sudor, etc.) debido a las moléculas en suspensión y la acción de los distintos microorganismos sobre ellas.

El resultado de una correcta ozonización es que en los sitios donde existen malos olores, no huele a nada.

PROPIEDAD BIOCIDA

Los biocidas son sustancias o mezclas que están compuestas por, o generan, una o más sustancias activas (incluidos los microorganismos) cuyo objetivo es destruir, contrarrestar, neutralizar, impedir la acción o ejercer un control de otro tipo sobre cualquier organismo nocivo por cualquier medio que no sea una mera acción física o mecánica.

Bactericida
Una de las ventajas más importantes del ozono con respecto a otros bactericidas es que su efecto se pone de manifiesto a bajas concentraciones (0,01 p.p.m. o menos). Incluso con periodos de exposición muy cortos, un efecto bacteriostático ya resulta perfectamente observable.

La diferencia entre un efecto bactericida y un efecto bacteriostático reside en que un agente bactericida es capaz de matar a las bacterias y sin embargo, un agente bacteriostático no llega a matarlas pero si les impide reproducirse, frenando rápidamente el crecimiento de sus poblaciones.
Aunque teóricamente sean efectos muy distintos, en la práctica una población de bacterias sin capacidad de reproducción es una población condenada a su desaparición. De hecho, agentes antimicrobianos tan importantes como algunos antibióticos basan su poder en una acción bacteriostática.

El ozono en función de su concentración es bacteriostático y bactericida
Viricida. Los virus se caracterizan por ser agentes infecciosos de estructura muy sencilla que está formado principalmente por un ácido nucleico (ADN o ARN) y una envoltura proteica que lo protege. El virus se considera un organismo microscópico acelular, es decir, que no es una célula, un ser vivo. Su modo de reproducción no es independiente, ya que para ello necesita entrar en el interior de ciertas células vivas utilizando su metabolismo. Infectan a todo tipo de organismos, desde los animales o plantas, hasta los hongos o incluso bacteria u otros virus.

El ozono actúa sobre los virus oxidando las proteínas de su envoltura y modificando así su estructura tridimensional. Al ocurrir esto, el virus no puede unirse a ninguna célula hospedadora, resultando inhibido. Sin reconocer su punto de anclaje y al encontrarse desprotegido, no puede reproducirse y muere.

Fungicida
Un hongo es un organismo eucariota que pertenece al reino Fungi y son parasitarios o viven sobre materia orgánica en descomposición. No todos los hongos causan enfermedades, hay hongos utilizados en la alimentación, en el sector farmacéutico, etc.
En nuestro entorno hay algunos tipos de hongos que tienen la capacidad de provocar enfermedades. Otros muchos son capaces de ocasionar alteraciones en nuestros alimentos, haciéndolos inaceptables para su consumo, como es el caso del moho.
Con la ozonización eliminaremos estas formas patógenas cuyas esporas están en todo tipo de ambientes, evitando así posibles daños celulares.

Esporicida
Algunos hongos y bacterias cuando las condiciones no le son favorables para su crecimiento, crean una voluminosa capa alrededor de ellas y detienen su acción metabólica, manteniéndose en estado de letargo. En el momento en que la situación para su subsistencia vuelva a ser positiva, su metabolismo recupera su actividad normal.

Esta clase de resistencia se le conoce como esporas y es característico de bacterias patógenas como las que provocan el tétanos, el botulismo, la gangrena ó el ántrax.

Este modo de resistencia hace que sea muy difícil luchar contra las esporas y tratamientos que eran eficaces cuando eran hongos o bacterias como las altas temperaturas y multitud de antimicrobianos, se vuelven ineficaces en estos casos. Con la ozonización son eliminados radicalmente.

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